Cómo construir la hamburguesa perfecta

¿Eres de los que odia dar un bocado a la hamburguesa y acto seguido se desmorone? ¿Acabas resignándote a comer cada ingrediente por separado en el plato tras, sin éxito, tratar de ordenarlos de nuevo entre pan y pan? Entonces eres de los míos y te interesa este post.

hamburguesa perfecta

La hamburguesa perfecta no sólo se crea a partir de ingredientes de calidad bien cocinados, la hamburguesa perfecta engloba también la comodidad de comértela a bocados sin formar un caos en el plato y acabar manchándote las manos, la boca e incluso la cara. Y es que, la sensación de cogerla con las manos y sentirla consistente no se cambia por nada.  ¿Quién quiere comerse una hamburguesa que se cae a pedazos? El montaje no es complicado, pero si previamente no conoces el orden en el que deben ir los ingredientes, te acabará sucediendo lo antes comentado.

En primer lugar, por supuesto, la primera rebanada de pan, y encima de éste el pepinillo (al gusto) y el kétchup y/o mostaza. Aquí es donde la mayoría de la gente peca, ya que las salsas las suelen colocar en la cúspide de la hamburguesa. Gran error pues sólo conseguiremos que los ingredientes impregnados en dicha salsa nos embadurnen enteros. De esta forma, quedan bien adheridos al pan y no nos mancharemos.

A continuación el corazón de la burger, la carne, y justo encima el queso. La carne es conveniente manipularla con una espátula para evitar que la carne picada se parta en pedacitos. Cabe destacar que es preferible cocinarlas a fuego medio-alto y no voltearlas demasiadas veces. La loncha ha de colocarse rápido en la carne para que se funda de forma homogénea y pueda actuar como fijación entre un filete de carne y otro en el caso de que se quiera hacer doble. Puede también agregarse a la carne mientras se termina de hacer en la sartén.

Llegando a la mitad de la edificación llegaría la grasa de la hamburguesa propiamente dicha, es decir, el huevo y el bacon respectivamente. Es imprescindible centrar bien el huevo para que cuando la yema se reviente (inevitable) se esparza por los laterales sin llegar a salirse.

A continuación van los vegetales, aquellos que nos minimizan la culpabilidad de todas las calorías que nos vamos a meter entre pecho y espalda. En primer lugar el tomate, el cual es recomendable partirlo en finas rodajas y a continuación la lechuga. Ésta no debe estar cortada en trozos muy pequeños pues se escaparán entre las manos, ni muy grandes para evitar llevarse toda la hoja de lechuga en un mordisco.  Por último, pero no menos importante, llega la cebolla. Ingrediente imprescindible para muchos, odiado para otros. Puede agregarse al natural o caramelizada.

Si sigues esos pasos, habrás edificado una hamburguesa preparada a prueba de manazas, y como no, de amantes de las hamburguesas.

Esperemos que el post os haya sido de ayuda y nunca más vuelvas a comer una hamburguesa desmoronada. ¡No olvides contarnos qué tal tu experiencia!